martes, agosto 07, 2007

Un rincón sin disimulo

Salgo a la calle dispuesto a ser discreto

a ver las cosas bellas con gran respecto.

Pero, en un rincón de aquel portal de vecinos hay un cartel que expresa refiriéndose a los perros, y por supuesto a sus acompañantes:

(Por favor, sean cívicos y no dejen que hagan aquí sus necesidades). A lo que se dibuja al susodicho animal bajo de estatura, o el mear de un niño como ya grande, por no añadir a más…

Pero aquel espontáneo que pasa, le añade lo suyo y pone con más bravía:

No caguen aquí ¡cojones!

que la mierda es un asco,

que resalta a borbotones

ni es asfalto apropiado.

Al pisarlo el más osado

se siente un gran desprecio,

por ese ser despiadado

que más bien, es un gran necio. Al continuar el paseante en aquel escaparate al viento, sin más pretextos que añadir otro día al calendario ordinario, aun que eso si, intentando que aquella mañana sea nueva en el tiempo que justifique un presente sin que las palabras hieran a nadie, pues se precisa que la paz sea cuestión de un galanteo entre las gentes sin que se tome a la ligera. Y aun que parte de una población se desvive por que así sea, el resto se motiva por todo lo contrario, puesto que otra muchedumbre por desgracia, fomenta el ser partícipe de la gresca. De tal modo que cuando entra en el metro y se encuentra con aquella persona que en un principio le parece casi normal lo de estar pidiendo alli dentro, y por las pintas deduce que lo recaudado posiblemente se destine para suministrase algún alucinógeno, le da el euro que tiene suelto en el bolsillo. Este le pone tan mala cara que parece exigirle algo más, a lo que el donante se justifica.

_Lo siento, no llevo más suelto.

_Mas lo siento yo que estoy aquí pidiendo- responde casi con soberbia en un castellano casi dudoso.

_Piense que siempre se ha ganado más pidiendo que dando, con ese euro podría comprarme otras cosas.

A lo que el tipo en cuestión responde.

_Es sencillamente un miserable.

_ ¡Vaya! Veo que vas aprendiendo hasta los insultos, se te da bien el idioma verdad. Creo que tú eres de aquellos que deducen que la intransigencia es como el carro de la basura, el que admite de todo sin faltarle cobertura. Pero piensa, que el desenganche es, como una patada a tiempo, que puede hacerte daño pero evita el sufrimiento. Mirate hacia dentro de ti mismo y quizás compruebes que el desengaño es, simplemente lo real, te hace bajar de la nube aun que te siente fatal.

A lo que el tipo hostinado en su rebeldía casi le increpa en lo de devolverle su euro.

_Tenga su euro y no me de más la brasa que no preciso de sus consejos.

El paseante intenta cogerlo pero el supuesto mendigo le hace un corte de maga y añade.

_ ¡Anda ya! Este ya es mió y no te pertenece.

_Me gustaría que lo destinaras al menos para alimentar ese pertrecho cuerpo que a la mínima te mandara a la mierda.

_No te preocupes, lo mió ya no tiene remedio, vosotros tenéis la culpa de que yo sea un desecho de la sociedad capitalista y la maldita globalización.

_Puede que tengas razón, pero al menos yo pago mis impuestos para que tú puedas continuar en este tiempo el resto que te quede.

¡Pero bueno! ¿Que estaba haciendo enrrollado con aquel tipejo? que no merecía dedicarle ni un minuto más de su hermosa mañana.

_Esta bien, quédatelo y que te aproveche.

Y sale sin más de su presencia a lo que el susodicho queda farfullando algo entre dientes al que ya no presta atención.

Era muy posible que aquel fuese uno de que contribuían a que la calle estuviera así de puerca, pues cualquier esquina les servia para hacer aguas menores, pero hacerles sentir lo contrario era una ardua tarea casi imposible de conseguir.

 
http://www.goear.com/listen/e6d4805/Foliada-do-Celta-A-Roda